En medio de la actual crisis económica, nos resulta cada vez mas difícil entender a los responsables políticos y a los especialistas en temas económicos cuando dan explicaciones sobre cuales son los problemas que nos atenazan, cuales son las medidas tomadas y a tomar, las opciones posibles, etc. No facilitan tampoco esta labor de entendimiento la actuación de la prensa, tanto cuando opinan como cuando trasmiten información.
En cuanto a la prensa, ni los que por formación tenemos una cierta cultura económica, llegamos a entender debidamente la terminología utilizada, anglicismos, siglas, etc., la cual parece hecha para iniciados (hagan el siguiente ejercicio, cojan cualquier periódico, léanlo con detenimiento y lo comprobarán). Esto no sería preocupante si se diera exclusivamente en la prensa económica, al fin y al cabo dirigida a una parte de la población que cuenta con cierta preparación, o al menos cree tenerla. Lo preocupante es que esta misma terminología es utilizada por la prensa generalista, la radio, la televisión y los medios de Internet más populares, no siendo entendida por el público a quien se dirige y me atrevería a decir que en muchos casos ni por quien la escribe.
Mas preocupante es todavía, cuando los políticos, dirigiéndose a los ciudadanos, los mismos que los han elegido y a la que se supone debe rendir cuentas, se engolan y sitúan por encima del resto de los mortales con explicaciones poco claras cuando no totalmente ininteligibles, es mas creo que en muchos casos pretenden o prefieren que no se entiendan pues de hacerlo el resultado, en muchos casos, sería preocupante para su futuro político y el de su partido. En este caso es mucho mas grave pues no están cumpliendo con una de sus mayores obligaciones que es la de informar a sus votantes y a la población en general, explicando porque se dicen y hacen las cosas. En definitiva, con esta actitud se pueden permitir la mentira, el engaño, las medias verdades o el no decir absolutamente nada en un largo discurso, sin que a cambio pueda tener ningún reproche, en todo caso el que pueda venir de los partidos opositores que por cierto también lo hacen en términos parecidos.
La información, venga de donde venga y sobre todo cuando va dirigida a la población en general (otra cosa es la dirigida a especialistas o grupos minoritarios), también en los temas económicos, debe ser clara tener una faceta formativa y tener la pretensión de que sea entendida, de otra forma deja de ser información.
En el momento actual, en medio de una crisis económica de proporciones mayúsculas, no debería existir el miedo en la clase política a hablar con claridad, no debería preocuparles, sino todo lo contrario, el que todos entendamos aquellas actuaciones que de una u otra forma con seguridad van a afectar a nuestras economías familiares. Es la única forma de que las medidas a tomar por los dirigentes del país, por duras que sean y lo serán, sean más y mejor aceptadas por la población, de otra forma pueden tener efectos y respuestas no deseadas. Esto será imposible sin la colaboración de la prensa, trasmisora de la información y creadora de opinión.
